82022Mar
Reflexión del mes: Resiliencia

Reflexión del mes: Resiliencia

He de reconocer que la palabra resiliencia no acaba de convencerme. Me parece un concepto demasiado abstracto y un “palabro” demasiado raro para el lenguaje común. En castizo sería más adecuado “conunpar”, o el típico refrán de: “lo que no te mata te hace más fuerte”. Es de admirar, las personas que son capaces de ser resilientes ante las adversidades de la vida. Precisamente os quiero hablar hoy de un claro ejemplo de ello que ha entrado en mi vida. Aparte de admirar a estas personas, es muy bueno recordar su ejemplo cuando la vida nos da un revés, y ser resilientes, como que se nos olvida un poco.

Os quiero hablar de Karin, una mujer holandesa, propietaria de un parque de aventura llamado “La Selva de l’Aventura”, en Arbúcies. Karin se pasó muchos años buscando un bosque adecuado para montar un parque de aventura. Finalmente, encontró en el Montseny, un precioso bosque de abetos Douglas de más de 25 metros, donde instalarlo. Todo fue bien durante unos años hasta que el temporal Gloria, a principios del 2020, puso a todo su parque patas arriba.

En la zona más importante de su parque empezaron a caer los árboles a raíz de la tormenta. Los trabajadores del parque tuvieron que salir corriendo y cuando todo acabo, de 26 árboles caídos, 21 tenían instalaciones de escalada y tirolinas. Estos días he hablado con uno de los responsables del parque, y me decía, que cinco días antes, habían estado cambiando instalaciones con mucho trabajo en muchos de los árboles caídos. Mientras me lo contaba, a esa persona le temblaba la voz y se le hacía un nudo en la garganta. Es un enamorado de su trabajo y de los árboles y todavía lleva el conflicto en su interior. Le recomendé que hiciera un duelo con los árboles caídos para dejar atrás ese dolor que aún lleva. Me decía que él hubiera tirado la toalla al ver destrozada la mejor parte del bosque. Cobraría el seguro y se dedicaría a hacer otra cosa.

Pero Karin no, cuando llegó a su bosque, a pesar de haber visto en los vídeos que le enviaban del parque lo sucedido, digamos que se llevó un disgustillo. ¿Qué hizo Karin? Aprovecho los árboles caídos para hacer un paseo entre ellos de sube y baja que llamó “Ecobosque”. Convirtió una desgracia en una oportunidad. Le dio al parque una nueva ruta que jamás se le hubiera ocurrido hacer a nadie y continuó hacia adelante, dándonos a toda una magnífica lección de resiliencia. Aunque no me acabe de gustar la palabreja.

Cándido Granada Álvarez.

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