22024Jun
Reflexión del mes: Lo bueno y lo malo.

Reflexión del mes: Lo bueno y lo malo.

         Es tan amplio este título, que sé positivamente que no podré resolver bien esta reflexión. El inmenso debate, desde hace siglos, en el que se pretende dar una explicación al mal en el mundo, siendo éste creado por un Dios bueno, ha roto la cabeza a personas más listas que yo desde hace más de dos mil años. Obviamente, no pretendo encontrar una respuesta correcta, como mucho explicar lo que yo opino sobre el tema bajo mi punto de vista de andar por casa.

         Como mínimo, ustedes me permitan, les voy a colar un cuento zen de los de toda la vida. El cuento del campesino que tenía un caballo: un día ese caballo se escapó y la gente le decía “qué mal”, y el campesino respondía “¿quién sabe?” Al día siguiente, el caballo volvió con una manada de yeguas y la gente decía “que bien”, a lo que nuestro campesino respondió invariablemente “¿quién sabe?”. Su hijo montó uno de los caballos nuevos, se rompió la pierna, qué mal, vino el ejército a reclutar jóvenes y el hijo del campesino no pudo ir a la guerra, qué bien… creo que me han entendido. 

         Nunca sabemos el alcance de lo que nos pasa, hasta que años después volvemos la vista atrás, y entendemos que era exactamente lo que tenía que haber pasado. Y si no lo vemos así, dale una década más y lo verás más claro. Aparte de que los hechos ¿fortuitos? nos pueden llevar al cielo o al infierno, a veces, si estamos en un comportamiento dañino para nosotros, el que nos vaya mal, muy mal, y peor, es una bendición que nos quiere apartar del mal camino.

         Generalmente nosotros somos la causa de nuestro propio mal por nuestra incapacidad de comprender y nuestra falta de conciencia. Nosotros atraemos nuestro propio mal que nos quiere sanar de nuestro comportamiento erróneo. El típico refrán de si no quieres caldo siete tazas, es perfectamente aplicable en estos casos. Si las consecuencias perjudiciales de nuestros malos actos no nos echan atrás, el mal creciente es la única manera de desviarnos de nuestro rumbo erróneo. Si quieres llamar a eso mal en el mundo puedes hacerlo, con el tiempo yo lo veo como el bien que todavía no comprendemos. 

Cándido Granada Álvarez.