102022Ene
Reflexión del mes: Cuando todo se derrumba

Reflexión del mes: Cuando todo se derrumba

Se podría decir que poner reflexión en el encabezamiento es un poco innecesario porque, no sé vosotros, pero yo es que no paro de reflexionar últimamente. Hay tantas novedades, temas nuevos, y los míticos problemas de la vida que reflexiono que no veas, todo el día dale que te pego. Reflexiono tanto que me ha llegado un libro a mi vida a echarme una mano que se titula “Cuando todo se derrumba”, de un monje budista.

Realmente el título va que ni pintado para los tiempos que corren. La cuestión es que siempre se ha estado todo derrumbando a nuestro alrededor, pero hacía falta algo tan extraño en estos tiempos para que fuéramos más conscientes de ello. Cuando todo lo ilusorio se derrumba a nuestro alrededor tenemos la gran suerte de ver que es lo que permanece, nuestra verdadera esencia.

Por ahora el libro me está mostrando cosas que conocía desde una visión más budista de la vida. Por ¿suerte?, sigue confirmando las cosas como las veo, y si no fuera así, reflexionaría un poco más hasta ver si la nueva información la considero más válida que la que ya conozco, poco drama.

El libro nos recuerda, entre otras cosas, el famoso aquí y ahora en todo lo que nos sucede. El aceptar lo que experimentamos en cada momento sin juicio ni rechazo, sabiendo que sólo así podemos transmutar y atravesar la situación, o si toca permanecer en ella aceptarla como tal. Nada nuevo bajo el sol, pero, ¡cómo nos cuesta llegar a ello! Que mil huidas, caídas en vicios o presuntas virtudes, culpas y demás llegamos a emplear por no estar y por no aceptar la vida que nos llega a cada instante.

El segundo libro que empiezo a escribir este mes se titula “La huida hacia adelante”. En mi proceso personal también escapé del momento presente hacia muchas direcciones hasta que por suerte me estrellé contra aquello de lo que escapaba. El subtítulo es: “Como el trabajar para la Luz no significa que estés limpiando tu oscuridad”. Las falsas virtudes, las terapias, formaciones o estudios, presuntamente virtuosos, muchas veces hablan de esa huida de nosotros mismos hacia un lugar de presunta luz y belleza. Cuando en realidad solo es un lugar donde escondernos de nuestra oscuridad.

Cándido Granada Álvarez

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