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Reflexión del mes: Un año nuevo, un nuevo Principio, ¿o no?

Reflexión del mes: Un año nuevo, un nuevo Principio, ¿o no?

“AÑO NUEVO, VIDA NUEVA”, y una mierda digo yo, Uds. perdonen el exabrupto. Los que leen esta reflexión suele ser gente que ya ha votado unas cuantas veces y sabe que nuestras nuevas vidas y nuestros propósitos de año nuevo raramente pasan del día de Reyes, sobre todo si es dejar de fumar, y ya no te digo si sales la noche de Reyes. Como excepción a tener en cuenta algunas mujeres piden encontrar pareja en este año nuevo y sí que suelen encontrarlo la noche de Fin de Año, algunas más tarde que otras pero que técnicamente es año nuevo ya. Lo que pasa es que después del churro del desayuno el príncipe azul se diluye en el amanecer como un vampiro de Crepúsculo. Después de lustros de fracasos constantes en los ansiados cambios en nuestra vida ya va siendo hora de dejar de golpear infructuosamente la misma puerta, sentarnos en el felpudo y abrirnos a la posibilidad de que exista otra forma de hacer, o de que se hagan, los cambios que ansiamos en nuestra vida.

Ya que esta reflexión me ha llevado hasta esa puerta que no se abre les voy a contar un precioso cuento sufí que viene al caso. Había un sabio sufí que era solicitado por múltiples jóvenes que ansiaban ser sus discípulos. Unos pocos lo conseguían, aunque la mayoría no. Uno de ellos era rechazado todos los años, pero no cejaba en su empeño. Llegaba a casa del maestro, golpeaba su puerta y cuando el maestro preguntaba quién era él decía “yo” y la puerta nunca se abría. El joven iba estudiando por su cuenta entre rechazo y rechazo hasta que un nuevo día, un nuevo año, llamo a la puerta y cuando el maestro pregunto “¿Quién Es? “el discípulo respondió “Tú “y la puerta finalmente se abrió para El. Cuando comprendió que la Divinidad es no dual que todo es Uno, que el yo y el tú es indistinguible, incluso insignificante, la puerta se abrió para El. Cuando comprendemos que nuestros problemas nos están diciendo algo de nosotros mismos y no los rechazamos sino los acogemos para comprender que nos quieren decir, esos cambios se producen y esos problemas se disuelven.

Por ejemplo cuando comprendes que fumar un cigarrillo es básicamente succionar un pezón, que el alcohol es un pobrísimo sustituto de la leche materna, cuando entiendes para que estás gordo, que hace que no pares de echar euros a la tragaperras, cuando no vas a cambiar el síntoma final, si no la causa, es cuando por fin se empiezan a cumplir por si solos los deseos de año nuevo. Tus problemas los has de resolver en lo sutil, cuando los quieres resolver en lo denso nunca encuentras la solución porque no está ahí el problema. Es como si en el coche se enciende el piloto de sobrecalentamiento de motor e intentas apagar la bombilla sin comprender que el problema y la solución están en otro sitio. El otro día me encontré con una chica a la que hice dos sesiones hace año y medio. No tenía cáncer solo arreglar temas con su familia, la vi muy bien y ella me pregunta si no noto nada más. Yo no veo nada y ella me comenta que desde que acabó las dos sesiones ha bajado diecisiete kilos sin hacer dieta de ningún tipo y en esas dos sesiones ni siquiera hablamos de su peso. Cuando solucionas la verdadera causa, los síntomas simplemente te abandonan porque ya no tienen nada que decirte. Yo mismo que fumaba hace años no dejé de fumar en ningún momento, simplemente el tabaco me abandono y ya no tuve necesidad ni ganas de fumar. Y aún ahora me puedo fumar un cigarrillo, o un paquete da igual, cada seis meses y al día siguiente no tengo ninguna gana de fumar.

Busca los “para qués “, las verdaderas causas de tus problemas y los deseos de año nuevo se cumplirán solos. Lo que ya no funciona de ninguna manera es lo de aprender inglés, lo siento. Ese idioma ni en lo denso, ni en lo sutil, ni en Cuenca, ni debajo del mar se aprende, lo siento de nuevo. Bueno, a lo mejor lo puedes aprender con el libro “Cómo aprender un idioma de una semana “de Ramón Campayo que te explica los “paraqués “del cerebro y como funciona para poder aprender de verdad. Si la puerta no se abre y siempre golpeas igual seguirá cerrada, busca otra forma nueva de llamar y te sorprenderán los NUEVOS resultados de tu Feliz Año Nuevo de Verdad de una Santa Vez.

Cándido Granada Álvarez.

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