312021Mar
Reflexión del mes: Qué hacer cuando no sabemos qué hacer

Reflexión del mes: Qué hacer cuando no sabemos qué hacer

Lo primero es distinguir si no sabemos qué hacer, o nos dan miedo las consecuencias de lo que sabemos que sí queremos hacer. En caso de realmente no saber qué hacer, no hay mejor receta que hacer nada. Si no lo tienes claro no puedes lanzarte a la primera idea loca que se pasa por la cabeza. Precisamente si algo hay que hacer en estos casos es dejar de darle vueltas a la cabeza y no obsesionarse. En el Zen dicen: “no se puede llenar una taza que ya está llena”, no puede entrar una idea nueva en una cabeza llena ya de ideas. También es buena idea el consultarlo con la almohada. Al no interferir nuestro pensamiento consciente, a veces el inconsciente de los sueños nos manda la respuesta que ya estábamos buscando. Distraerse, hacer cosas nuevas, pasear por el bosque sin un propósito fijo, son las mejores recetas para estar receptivo a algo nuevo en nuestra vida. Eso sí, si surge la oportunidad y hay algo “casual” que resuena profundamente contigo lánzate sin dudarlo porque es la señal que estabas esperando. Las decisiones más importantes de mi vida me han costado medio segundo tomarlas. Después sólo tenía que esperar tranquilo a todos los miedos e inconvenientes que mi ego me iba a echar encima, ya sabía que era lo que mi corazón quería y más me convenía.

Cuando sí sabemos qué hacer y no lo hacemos ahí la cosa se pone más peliaguda. La vida se pone muy quisquillosa cuando no estamos haciendo aquello que hemos venido a hacer, que resuena con nosotros. Hay una viñeta muy ¿graciosa?, donde una persona muy compungida le pregunta a una médica: “Doctora, ¿Qué puedo tomar?”, a lo que ésta responde, “Decisiones”. Tampoco se trata de tomar decisiones locas o extremas en una huida hacia adelante. Si eres abogada y querías ser repostera, empieza a hacer cursos de repostería, haz prácticas en una pastelería para coger experiencia. Y si, después de un tiempo prudencial, sientes que ese es tu camino y ya has hecho contactos, entonces es cuando puedes dar el salto con conciencia.

No podemos engañar a nuestro inconsciente si nos traicionamos a nosotros mismos de forma consciente, nos lo hará pagar duramente. En terapia, cuando la persona ve la información que realmente hay en ella. Cuando ya sabe que tiene que hacer, es muy grave después no hacer nada. El inconsciente manda señales, avisos, pequeñas dolencias o enfermedades para ver si te pones en marcha. Pero cuando el inconsciente sabe que tú ya sabes cuál es tu camino y no lo tomas, ya no te trata con contemplaciones.

Dicen que la vida es demasiado corta como para desperdiciarla, y desperdiciarla traicionándonos sí que suena a tragedia. Mira que hay dentro de ti, cuál es tu don y talento, y entrégaselo a las personas que para eso lo has traído al mundo.


Cándido Granada Álvarez

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