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Reflexión del mes: La Ira

Reflexión del mes: La Ira

La Ira.
Ante todo debemos reconocer que la ira es un maravilloso combustible. Cuando estás cansado te da fuerzas, cuando estas dormido te despierta, cuando estas deprimido te da ánimos, cuando estas feliz… te jode el día. Repito, es un maravilloso combustible.. pero muy, muy contaminante. No solo por el baño de neurotransmisores como la adrenalina que se quedan navegando por tu cuerpo, sino por la subida de tensión arterial, acidificación de tu cuerpo, problemas digestivos, de sueño, sexuales… lo dicho muy contaminante.

Perfecto, lo tenemos claro, la ira es mala, reprimamos la ira, que cosa más obvia, ¿no?. Nos hacemos budistas, nos vestimos de azafrán, nos hacemos veganos, yoga a tutiplén, hablamos bajito, comemos poquito y por supuesto de blanco y, o bien nos rapamos al cero o nos dejamos el pelo largo. Pero muy largo ¿eh?. El símil viene solo a la cabeza:

Si un coche tiene mala carburación contamina mucho el medio ambiente, si esa contaminación la metes dentro del coche con un tubo básicamente te suicidas. Si la ira la sacas a borbotones sin razones muy justificadas te llamaran borde y te puedes ganar alguna torta, si te la guardas dentro básicamente te sale un cáncer.

Si la sacamos mal, si la guardamos peor, esto de la ira no hay quien lo entienda ¿verdad?.

Intentemos, y consigamos, sacarle una utilidad a todo esto de la ira. Por si misma y como casi todo en esta vida no es buena ni mala, simplemente hay que saber gestionarla con inteligencia. Es una emoción humana y como tal inherente al ser humano, está ahí por algo, recordemos que en la naturaleza nada falta ni sobra. Hay situaciones en las que la aparición de la ira o su ausencia podrían considerarse normales. Si encuentras a tu mujer con otro hombre en la cama y no aparece algo de ira seguramente no eres de por aquí. Si alguien te pisa inadvertidamente y te pide disculpas sinceras salvo el segundo inicial del pisotón no estaría muy justificada la ira. Generalmente la ira aparece porque alguien está haciendo algo que no queremos que haga o viceversa, no haciendo algo que queremos que haga, incluidos nosotros mismos. Siempre la pregunta clave es ¿ para que ?, ¿para que me enfado?. ¿ Que pretendo conseguir con este comportamiento ?. Si encuentras la respuesta ya has resuelto la mitad del problema. Nos enfadamos para conseguir atención, para obligar y manipular a otro, para no ver algo en nosotros que no nos gusta, para no oírlo…

La otra mitad de la ecuación es muy importante, La ira nos la causa algo que vemos en el otro y que condenamos en nosotros, “ ves la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio “. “ Es un engreido “ “ Es un mentiroso “ “ Es un fanatico “ o también aquello que tiene el otro y que a nosotros nos gustaría tener y no tenemos, pura envidia.

Cuando estamos atrapado en una emoción, cualquiera, de las llamadas buenas o malas, la mejor reacción siempre es dar un paso atrás metafórico, verte a ti mismo desde fuera. Como si te vieras a través de una cámara, desde ahí te puedes visualizar a ti mismo fuera de la emoción. El famoso “ contar hasta 10 “ antes de empezar a gritar. Si te puedes llegar a ver desde fuera podrás ver las causas y las consecuencias de la situación y actuar desde fuera sobre el “animal” atiborrado de neurotransmisores y hormonas y elegir libremente que quieres hacer con la Ira que te inunda, romper la presa o pasarla por las turbinas para generar energía, tu eliges.

Cándido Granada

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